En arte nos referimos al monocromo a una pintura, o una obra, sobre tela, tabla, pared o digital, compuesta con un único color o balance y negro. En estos poquitos años que llevo como ilustradora, investigando, aprendiendo, admirando… Me he dado cuenta que la ilustración monocromática me atrapa con sus trazos y juego de elementos sobrepuestos consiguiendo provocar tantas sensaciones en un instante. Es increíble como algo surrealista, al admirarlo se convierte en algo tan natural.
En mi aprendizaje no ha pasado desapercibida Chloe Mc Alister, diseñadora gráfica e ilustradora australiana, que ha limitado su paleta de colores al blanco y negro (quizá algún gris). Estética oscura y simple que me recuerda al cine negro de los 40.

También me ha cautivado Chistopher Dolorenzo, ilustrador estadounidense de trazos sencillos llenos de vida. Cuenta historias muy fáciles de entender y llenas de vida

Y como no mencionar al ilustrador barcelonés Sergi Delgado que se ha decantado hacia un estilo dónde los bloques monocolor y las figuras geométricas juntamente con la tipografía ( parte importante en sus trabajos), crean figuras psicodélicas casi hipnóticas.